Que importa si estás allí o allá, a 500 o a 3000.
Para mí sólo es el Polo Norte: un lugar precioso, por qué no, siempre que tengas con quién compartirlo pero realmente aterrador si te encuentras sola, rodeada de montañas de nieve gigantes.
Lo imagino precioso si nos imagino, como tú. Pero me muero de pena al pensar que no es así como realmente tú lo ves.
Quizás me torturo demasiado, el pasado ya no tiene arreglo, pero si hubiera sabido cómo sería todo jamás te habría dejado marchar. No supe hacerlo. No supimos.
Creí que sería más fácil y nunca pensé que pudiera llegar a oprimirme el pecho con tanta fuerza.
No sé qué o cómo lo pensamos.... Ahora sólo queda esperar a que termine, esperar tu regreso desde el Polo Norte.
No soporto esta incertidumbre de cómo, cuándo y dónde, ya no. Necesito que sea ya. No importa el lugar o la manera. Sólo pido que vuelvas, que pase rápido.

Aun con todo eso me haces la más feliz cada día. No tengo que esperarte a ti, sólo al tiempo. Nos tenemos para siempre.

Sentir el momento tan cerca que casi puedes tocarlo. Pararte. Pensar que aun no sabes si es real o solamente ficción, incertidumbre.

Y te quiero tanto... que se podría producir un terremoto en cualquier momento. Agárrame fuerte.

Caminaba rápido. Ella debía estar, ya, esperándome. Giré la esquina decidida, deseando que estuviera allí y así fue. Estaba sentada en la arena. Miraba pensativa al mar, sonriente, jugando con el pañuelo naranja que llevaba al cuello.
La observé unos segundos desde lejos. El jersey verde dejaba sus hombros al descubierto mientras la brisa jugaba con su pelo. Ponía los rizos sobre su espalda como si alguien los hubiera colocado minuciosamente uno junto a otro.
Me acerqué, despacio, intentando que no se diera cuenta de mi presencia. (¡está tan guapa cuando piensa que no la ve nadie!) Pero enseguida sintió mi presencia. Se giró de repente y me besó divertida. Reíamos tanto. Reíamos de amor.

Me gustan las cartas. Esas cartas que viajan en avioneta porque vienen desde lejos.

A veces querría meterme en un sobre y volar hasta ti. Y mientras, de camino, reescribir nuestra historia desde las nubes que acolchan el mundo de los sueños.

Ojalá pase esta noche el piloto de esa avioneta por aquí cerca. Y me recoja. Y me deje en tu buzón temprano para besarte antes de ir a trabajar.

Me encantan tus cartas.

Me provocas tantas sensaciones cada segundo, siento tantas cosas, que creo que podría vivir de recuerdos toda la vida.
Somos como una estantería infinita llena de libros, somos una única historia disfrazada en otras cuantas. Es como si fuéramos viajando por cada libro fabricando nuestra historia con diversos argumentos.
Y la estantería, como digo , es infinita. Y a lo mejor un día toca viajar por un libro un tanto amargo, o melancólico, pero probablemente el siguiente sea el mejor de los reencuentros, o la mejor declaración de amor.
Nuestra historia no tiene fin. Cada cosa a tu lado es un mundo. Conviertes en extraordinario lo que podría ser lo más normal.
Cada momento contigo es una aventura, un sueño.


¡¡Viaja conmigo cada día por esa estantería!!

Eres tan linda que no tengo palabras para describirte.

Tan preciosa, tan impresionante...

Ahora tengo que sentarme, respirar despacio y guardarte en mi cabecita.

Todavía no puedo creerlo.

Gracias, mi niña

Me cuestiono, como tú, si el haberte puesto la vida del revés es bueno para ti.
Estamos inmersas en un laberinto al que ninguna vemos fin y no somos capaces de alcanzar la salida.
Creo que nos dedicamos a cargarnos con unas culpas que no pertenecen a nadie, que no son nuestras.

No me importa repetirte cada segundo que me has hecho la más feliz, que me has enseñado el mundo, que sé que nadie va a cuidarme como lo haces tú... Y a lo mejor no vale o a lo mejor no sé hacerlo bien pero si no lo consigo no será por no haberlo intentado.

Te quiero con todas mis fuerzas. Nunca pensé que se podía querer así.

Quiero que seas tú la que con una mirada pueda calmarme, desarmarme, hacerme recomenzar...

Ojalá un día veas todo desde otro punto de vista y te des cuenta, por un instante, de lo maravillosa que eres.



Hoy me siento como la Maga en el 32.
¿Por qué es difícil?
¿Por qué no puede ser?

Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio