Capítulo 32
Bebé Rocamadour, bebé bebé. Rocamadour :
Rocamadour, ya sé que es como un espejo. Estás durmiendo o mirándote los pies. Yo aquí sostengo un espejo y creo que sos vos. Pero no lo creo, te escribo porque no sabés leer. Si supieras no te escribiría o te escribiría cosas importantes. Alguna vez tendré que escribirte que te portes bien o que te abrigues. Parece increíble que alguna vez, Rocamadour. Ahora solamente te escribo en el espejo, de vez en cuando tengo que secarme el dedo porque se moja de lágrimas. ¿Por qué, Rocamadour? No estoy triste, tu mamá es una pavota, se me fue al fuego el borsch que había hecho para Horacio; vos sabés quién es Horacio, Rocamadour, el señor que el domingo te llevó el conejito de terciopelo y que se aburría mucho porque vos y yo nos estábamos diciendo tantas cosas y él quería volver a París; entonces te pusiste a llorar y él te mostró como el conejito movía las orejas; en ese momento estaba hermoso, quiero decir Horacio, algún día comprenderás, Rocamadour.Rocamadour, es idiota llorar así porque el borsch se ha ido al fuego. La pieza está llena de remolacha, Rocamadour, te divertirías si vieras los pedazos de remolacha y la crema, todo tirado por el suelo. Menos mal que cuando venga Horacio ya habré limpiado, pero primero tenía que escribirte, llorar así es tonto, las cacerolas se ponen blandas, se ven como halos en los vidrios de la ventana, y ya no se oye cantar a la chica del piso de arriba que canta todo el día Les amants du Havre. Cuando estemos juntos te lo contaré, verás. Puisque la terre est ronde, mon amour t'en fais pas, mon amour, t'en fais pas...Horacio la silba de noche cuando escribe o dibuja. A ti te gustaría, Rocamadour. A vos te gustaría, Horacio se pone furioso porque me gusta hablar de tú como Perico, pero en el Uruguay es distinto. Perico es el señor que no te llevó nada el otro día pero que hablaba tanto de los niños y la alimentación. Sabe muchas cosas, un día le tendrás mucho respeto, Rocamadour, y serás un tonto si le tienes respeto. Si le tenés, si le tenés respeto, Rocamadour.
Rocamadour, madame Irène no está contenta de que seas tan lindo, tan alegre, tan llorón y gritón y meón. Ella dice que todo está muy bien y que eres un niño encantador, pero mientras habla esconde las manos en los bolsillos del delantal como hacen algunos animales malignos, Rocamadour, y eso me da miedo. Cuando se lo dije a Horacio, se reía mucho, pero no se da cuenta de que yo lo siento, y que aunque no haya ningún animal maligno que esconde las manos, yo siento, no sé lo que siento, no lo puedo explicar. Rocamadour, si en tus ojitos pudiera leer lo que te ha pasado en esos quince días, momento por momento. Me parece que voy a buscar otra nourrice aunque Horacio se ponga furioso y diga, pero a ti no te interesa lo que él dice de mí. Otra nourrice que hable menos, no importa si dice que eres malo o que lloras de noche o que no quieres comer, no importa si cuando me lo dice yo siento que no es maligna, que me está diciendo algo que no puede dañarte. Todo es tan raro, Rocamadour, por ejemplo me gusta decir tu nombre y escribirlo, cada vez me parece que te toco la punta de la nariz y que te reís, en cambio madame Irène no te llama nunca por tu nombre, dice l'enfant, fíjate, ni siquiera dice le gosse, dice l'enfant, es como si se pusiera guantes de goma para hablar, a lo mejor los tiene puestos y por eso mete las manos en los bolsillos y dice que sos tan bueno y tan bonito.
Hay una cosa que se llama tiempo, Rocamadour, es como un bicho que anda y anda. No te puedo explicar porque eres tan chico, pero quiero decir que Horacio llegará en seguida. ¿Le dejo leer mi carta para que él también te diga alguna cosa? No, yo tampoco querría que nadie leyera una carta que es solamente para mí. Un gran secreto entre los dos, Rocamadour. Ya no lloro más, estoy contenta, pero es tan difícil entender las cosas, necesito tanto tiempo para entender un poco eso que Horacio y los otros entienden en seguida, pero ellos que todo lo entienden tan bien no te pueden entender a ti y a mí, no entienden que yo no puedo tenerte conmigo, darte de comer y cambiarte los pañales, hacerte dormir o jugar, no entienden y en realidad no les importa, y a mí que tanto me importa solamente sé que no te puedo tener conmigo, que es malo para los dos, que tengo que estar sola con Horacio, vivir con Horacio, quién sabe hasta cuándo ayudándolo a buscar lo que él busca y que también buscarás, Rocamadour, porque serás un hombre y también buscarás como un gran tonto.
Es así, Rocamadour: En París somos como hongos crecemos en los pasamanos de las escaleras, en piezas oscuras donde huele a sebo, donde la gente hace todo el tiempo el amor y después fríe huevos y pone discos de Vivaldi, enciende los cigarrillos y habla como Horacio y Gregorovius y Wong y yo, Rocamadour, y como Perico y Ronald y Babs, todos hacemos el amor y freímos huevos y fumamos, ah, no puedes saber todo lo que fumamos, todo lo que hacemos el amor, parados, acostados, de rodillas, con las manos, con las bocas, llorando o cantando, y afuera hay de todo, las ventanas dan al aire y eso empieza con un gorrión o una gotera, llueve muchísimo aquí, Rocamadour, mucho más que en el campo, y las cosas se herrumbran, las canaletas, las patas de las palomas, los alambres con que Horacio fabrica esculturas. Casi no tenemos ropa, nos arreglamos con tan poco, un buen abrigo, unos zapatos en lo que no entre el agua, somos muy sucios, todo el mundo es muy sucio y hermoso en París, Rocamadour, las camas huelen a noche y a sueño pesado, debajo hay pelusas y libros, Horacio se duerme y el libro va a parar abajo de la cama, hay peleas terribles porque los libros no aparecen y Horacio cree que se los ha robado Ossip, hasta que un día aparecen y nos reímos, y casi no hay sitio para poner nada, ni siquiera otro par de zapatos, Rocamadour, para poner una palangana en el suelo hay que sacar el tocadiscos, pero donde ponerlo si la mesa está llena de libros. Yo no te podría tener aquí, aunque seas tan pequeño no cabrías en ninguna parte, te golpearías contra las paredes. Cuando pienso en eso me pongo a llorar, Horacio no entiende, cree que soy mala, que hago mal en no traerte, aunque sé que no te aguantaría mucho tiempo. Nadie se aguanta aquí mucho tiempo, ni siquiera tú y yo, hay que vivir combatiéndose, es la ley, la única manera que vale la pena pero duele, Rocamadour, y es sucio y amargo, a ti no te gustaría, tú que ves a veces los corderitos en el campo, o que oyes los pájaros parados en la veleta de la casa. Horacio me trata de sentimental, me trata de materialista, me trata de todo porque no te traigo o porque quiero traerte, porque renuncio, porque quiero ir a verte, porque de golpe comprendo que no puedo ir, porque soy capaz de caminar una hora bajo el agua si en algún barrio que no conozco pasan Potemkin y hay que verlo aunque se caiga el mundo, Rocamadour, porque el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero, si uno se ordena como un cajón de la cómoda y te pone a ti de un lado, el domingo del otro, el amor de la madre, el juguete nuevo, la gare de Montparnasse, el tren, la visita que hay que hacer. No me da la gana de ir, Rocamadour, y tú sabes que está bien y no estás triste. Horacio tiene razón, no me importa nada de ti a veces, y creo que eso me lo agradecerás un día cuando comprendas, cuando veas que valía la pena que yo fuera como soy. Pero lloro lo mismo, Rocamadour, me equivoco, porque a lo mejor soy mala o estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco pero eso es terrible, la sola idea me da cólicos, tengo completamente metidos para adentro los dedos de los pies, voy a reventar los zapatos si no me los saco, y te quiero tanto, Rocamadour, bebé Rocamadour, dientecito de ajo, te quiero tanto, nariz de azúcar, arbolito, caballito de juguete ...
Rayuela - Julio Cortázar
Miénteme y dime que te veré en 15 minutos, que vendrás a recogerme y me llevarás contigo. Que cogeremos el avión que nos lleve más lejos de todo, el que nos acerque tanto tanto que confundamos nuestros cuerpos...
Miénteme y susúrrame al oído que me coges de la mano, que me tienes bien sujeta, que no me vas a dejar caer...
Te extraño cada segundo, cada kilómetro...
Y me enamoras cada momento con tu sonrisa, tu mirada...
!Me quedo contigo, valiente!
Estas noches salgo a buscar a la luna. La espío, la observo... hasta que consigo cruzarle una mirada...
Entonces nos lleva al mar para que tumbadas sobre la arena observemos un cielo repleto de estrellas, para que nos amemos como nunca y sólo ella lo sepa...
¿Salimos a buscar a la luna?
Ser tu copiloto mientras vemos como cambia el paisaje, como dejamos atrás tu nieve y mi viento...
Todo se vuelve de colores: cada kilómetro, un nuevo color...
Dejo de mirar por la ventana y observo a través de mis gafas de aviadora tu media sonrisa.Deja de hacer frío y cada vez es más verano. Estamos cada vez más y más cerca hasta que podamos respirarnos.
Sólo tú podías sacarme de aquí. Y me cuidas, me acaricias con una mirada...
¿Serás siempre mi aviadora para que yo siempre sea tu copiloto?
El viento se ha quedado unos días aquí, conmigo. Le grito tu nombre, un te quiero, el mío.... A ver si es capaz de aprenderlo y lo lleva a tu lado.
Intento agarrar tu mano. La agarro con todas mis fuerzas para que nadie me arranque de ti y te sujeto firme mientras paseo por estas calles ocupadas hoy por el silbido del viento. Si llueve, me detengo y te beso. Te invito a quedarte conmigo bajo las frías gotas de marzo y tú aceptas sonrojada y susurras: siempre, mi niña.
Me gusta que este cumpleaños haya sido el primero contigo, que no haya sido uno más.
Me gusta hablar contigo y que todos vean lo que soy capaz de sonreír.
Me gusta quererte en invierno y que, a pesar de todo, seas capaz de protegerme del frío, que me arropes cada noche con un beso infinito.
Me gustas tú (y grito al viento: siempre)
Se sentaba frente a la ventana cada noche. Fijaba su mirada en la luna inmensa y en el color oscuro del cielo salpicado de pequeñas motitas de luz.
Miraba pensativa, con los ojos rebosantes de amor y la boca llena de besos, de te quieros. Se escapaban de su boca y subían hasta lo más alto como cometas dudosas llevadas de aquí a allá a voluntad del viento.
Ojalá así no fueran palabras perdidas.
Ojalá pudiera ver su niña el cielo dibujado de te quieros.
Ojalá su niña se sentara frente a la ventana cada noche y fijara su mirada en la luna inmensa...
con: amor, casualidad, sueños
Deseando con los ojos cerrados y los puños apretados con fuerza
7 que también sueñan Soñó Lilo a las 15:23Que importa si estás allí o allá, a 500 o a 3000.
Para mí sólo es el Polo Norte: un lugar precioso, por qué no, siempre que tengas con quién compartirlo pero realmente aterrador si te encuentras sola, rodeada de montañas de nieve gigantes.
Lo imagino precioso si nos imagino, como tú. Pero me muero de pena al pensar que no es así como realmente tú lo ves.
Quizás me torturo demasiado, el pasado ya no tiene arreglo, pero si hubiera sabido cómo sería todo jamás te habría dejado marchar. No supe hacerlo. No supimos.
Creí que sería más fácil y nunca pensé que pudiera llegar a oprimirme el pecho con tanta fuerza.
No sé qué o cómo lo pensamos.... Ahora sólo queda esperar a que termine, esperar tu regreso desde el Polo Norte.
No soporto esta incertidumbre de cómo, cuándo y dónde, ya no. Necesito que sea ya. No importa el lugar o la manera. Sólo pido que vuelvas, que pase rápido.
Aun con todo eso me haces la más feliz cada día. No tengo que esperarte a ti, sólo al tiempo. Nos tenemos para siempre.
con: amor, Polo Norte
Sentir el momento tan cerca que casi puedes tocarlo. Pararte. Pensar que aun no sabes si es real o solamente ficción, incertidumbre.
Y te quiero tanto... que se podría producir un terremoto en cualquier momento. Agárrame fuerte.
con: amor
Caminaba rápido. Ella debía estar, ya, esperándome. Giré la esquina decidida, deseando que estuviera allí y así fue. Estaba sentada en la arena. Miraba pensativa al mar, sonriente, jugando con el pañuelo naranja que llevaba al cuello.
La observé unos segundos desde lejos. El jersey verde dejaba sus hombros al descubierto mientras la brisa jugaba con su pelo. Ponía los rizos sobre su espalda como si alguien los hubiera colocado minuciosamente uno junto a otro.
Me acerqué, despacio, intentando que no se diera cuenta de mi presencia. (¡está tan guapa cuando piensa que no la ve nadie!) Pero enseguida sintió mi presencia. Se giró de repente y me besó divertida. Reíamos tanto. Reíamos de amor.
Me gustan las cartas. Esas cartas que viajan en avioneta porque vienen desde lejos.
A veces querría meterme en un sobre y volar hasta ti. Y mientras, de camino, reescribir nuestra historia desde las nubes que acolchan el mundo de los sueños.
Ojalá pase esta noche el piloto de esa avioneta por aquí cerca. Y me recoja. Y me deje en tu buzón temprano para besarte antes de ir a trabajar.
Me encantan tus cartas.
Me provocas tantas sensaciones cada segundo, siento tantas cosas, que creo que podría vivir de recuerdos toda la vida.
Somos como una estantería infinita llena de libros, somos una única historia disfrazada en otras cuantas. Es como si fuéramos viajando por cada libro fabricando nuestra historia con diversos argumentos.
Y la estantería, como digo , es infinita. Y a lo mejor un día toca viajar por un libro un tanto amargo, o melancólico, pero probablemente el siguiente sea el mejor de los reencuentros, o la mejor declaración de amor.
Nuestra historia no tiene fin. Cada cosa a tu lado es un mundo. Conviertes en extraordinario lo que podría ser lo más normal.
Cada momento contigo es una aventura, un sueño.
¡¡Viaja conmigo cada día por esa estantería!!
Eres tan linda que no tengo palabras para describirte.
Tan preciosa, tan impresionante...
Ahora tengo que sentarme, respirar despacio y guardarte en mi cabecita.
Todavía no puedo creerlo.
Gracias, mi niña
con: amor
Me cuestiono, como tú, si el haberte puesto la vida del revés es bueno para ti.
Estamos inmersas en un laberinto al que ninguna vemos fin y no somos capaces de alcanzar la salida.
Creo que nos dedicamos a cargarnos con unas culpas que no pertenecen a nadie, que no son nuestras.
No me importa repetirte cada segundo que me has hecho la más feliz, que me has enseñado el mundo, que sé que nadie va a cuidarme como lo haces tú... Y a lo mejor no vale o a lo mejor no sé hacerlo bien pero si no lo consigo no será por no haberlo intentado.
Te quiero con todas mis fuerzas. Nunca pensé que se podía querer así.
Quiero que seas tú la que con una mirada pueda calmarme, desarmarme, hacerme recomenzar...
Ojalá un día veas todo desde otro punto de vista y te des cuenta, por un instante, de lo maravillosa que eres.
Hoy me siento como la Maga en el 32.
¿Por qué es difícil?
¿Por qué no puede ser?
con: amor
Regla para no llorar:
Todo consiste en hacerse la valiente.
Aunque estés llorando por dentro a más no poder, aunque una canción te desquebraje o te encuentres su foto sin esperarla...
Pero todos tenemos un límite.
No soporto que te culpes sin haber hecho nada, habiéndome hecho (simplemente) feliz.
Me cuesta no ponerme triste cuando tengo la boca llena de palabras y no puedo dejarlas salir porque a nadie le interesan aquí y tú estás lejos.
Me desarma intentar escribir una cuenta atrás para verte y darme cuenta que no tengo día en el que empezar a contar.
Parecerá absurdo, o no, pero tengo ganas de tenerte delante y poder llorar, que me abraces, me beses en la cabecita y me protejas dentro de ti. Aquí no merece la pena llorar, por mucho que llorara nadie me vería e incluso las lágrimas quiero guardármelas para ti, que sean tuyas.
__________________________
__________________________
con: amor, pintalabios, viajes
Alguien disfrazado de colores resultó ser de un gris verdaderamente oscuro e hizo que todo fuera un poco más difícil. Me convirtió en una persona con pánico a volver a equivocarse al elegir a la gente de su entorno, me hizo invisible a la vista de los demás...
Y ahora sé que nada puede conmigo.
Dicen que el amor lo puede todo, yo también lo pienso. Querer tan inmenso como te quiero me ha hecho salir del agujero en el que me hallaba estancada.
Cada segundo me repito que eres tú. Sabes que nadie podría haber conseguido que me quisiera un poco. Sabes que lo has conseguido tú, gigante. Y yo me limito a un gracias susurrado camuflándolo entre besos.
(PD: Besos con la boca llena de flores)
Me encanta apoyar los labios y la nariz sobre el cristal de la ventana, respirar, y ver como, poco a poco, los contornos se distorsionan. Todo se fusiona y es imposible determinar las formas. No puedo saber dónde terminan los edificios o dónde comienza el cielo.
Entonces, nos pienso abrazadas de brazos y piernas reflejadas en aquel inmenso espejo que, como el vidrio empañado de la ventana, impedía saber dónde acababa una y comenzaba la otra.
Imagínanos despeinadas porque sopla muchísimo el viento. Imagina que empiezan a caer unos copos. Imagina que es de noche y que nos encontramos en una calle vacía al girar en una esquina: casualidad. Me dirijo hacia ti. Fijo mi mirada en la tuya. Te como a besos. Cada vez te sorprendo con un beso distinto.
Vuelve a haber un beso a las 3 a.m., vuelve a haber una lluvia de estrellas que nadie logra comprender.
Te cojo la cara entre las manos apartándote con los dedos el pelo que te ha (des)colocado el viento sobre la cara. (Estás tan linda...)
Te beso en la frente, te beso en los ojos y te susurro al oído:
¡Vamos a casa, cariño!
con: amor, casualidad
Se despertó con la luz que atravesaba sus cortinas naranjas. Abrió los ojos y observó las paredes de un bonito verde anaranjado. Todo eran colores a su alrededor. El naranja pintaba lo poco que en esa habitación carecía de color y avivaba todo lo demás.
Ella vivía en colores: una promesa.Aquel día los colores brillaban como nunca, todo tenía un brillo especial. ¡Sí, era ese día!
Cómo si no hubiera habido tiempo de espera, como si sólo hubiera hecho falta pestañear, había llegado.
Se levantó de la cama, se dispuso de puntillas hasta alcanzar el bulto rojo que asomaba sobre el armario y tiró de él. Colocó la maleta roja sobre la cama y abrió el armario para llevarse, sólo, los colores más vivos que allí hubiera.
Con la maleta prácticamente vacía tenía sitio infinito para meter todas las cosas que guardaba en el cajón bajo la cama. ¿Qué importancia tenía la ropa o los zapatos? Lo realmente importante, lo que la había ayudado a darse cuerda cada día, lo guardaba ahí, siempre cerca. Su historia de amor allí, adoptaba infinidad de formas: unos libros, unas cartas que nunca se llegaron a enviar, unas fotos, los post de un blog, la moleskine en blanco preparada para recomenzar...
Tenía poco que pensar. Había soñado tantas veces con ese día que sabía paso a paso todo lo que debía hacer.
No recordaba el tiempo que habían estado lejos. No recordaba si habían sido horas o habían sido años pero tampoco pretendía recordarlo. Quedaban unos minutos para que su niña apareciera de nuevo, con su sonrisa, despeinada... ¡¡Qué guapa estaba despeinada!!
Era tan feliz. Iba a ser tan feliz. Estaba a punto de explotar de amor y, entonces, sus ojos la encontraron. Todo se detuvo. Sus miradas encajaban perfectamente y, ahora, nada podía interponerse entre ellas. Se observaron borrosas entre lágrimas de amor y se fundieron en un beso capaz de iluminar el mundo. Se besaban sin parar con besos confundidos entre sonrisas sabor a mar y se producían explosiones de amor que, como conjuros mágicos, hacían que todos los que por allí pasaban comprendieran lo que era amar.
(Era el final perfecto) Era el principio perfecto.
Me quedo dormida, leyendo, y Tokio Blues se queda en la cama a dormir conmigo. Despierto, veo el cielo gris por la ventana y escucho el viento de ahí fuera. Yo todavía en la cama, me escondo bajo el edredón y sueño despierta que has dormido conmigo y me has abrazado toda la noche. Te doy el beso de buenos días, te despierto y te enfurruñas porque tú también quieres seguir durmiendo conmigo.
Watanabe no se da cuerda los domingos. Yo hoy tampoco lo haré. Es un buen día para refugiarse, en la cama, del frío que hace fuera. ¿Vienes conmigo?
Todavía hoy sigo encontrándote reflejada en los restos de la nieve del viernes. Sonrío cuando descubro pequeños restos blancos entre las hojas más altas del árbol que veo desde la ventana y el muñeco de nieve que continúa intacto dónde aquellas tres niñas lo fabricaban el día de la nevada.
Hace tres años que las nubes me prometieron que nevaría cada enero. Cumplido el trato, probablemtente no vuelva a nevar hasta el próximo año. Aquí. Pero alomejor tengo suerte y pronto escuchamos crujir bajo nuestros pies, abrigadas de colores y de besos de amor.
11.01.09-> Tú vuelves al Polo Norte y yo sigo queriéndote (como siempre)
PD: En cada letra va un beso para ayudarte a derretir el hielo de la pantalla y que puedas leer el post.
Encerrada en mi habitación escuchando música. Una música tan alta que si intentara pronunciar una palabra no sería capaz de escucharla. Escuchando ese disco recopilatorio de canciones que hablan de ti, de mi: de nosotras.
Me gusta sentir que el tiempo pasa y todo está en su sitio, que nadie puede desequilibrarme por mucho que lo intente porque estoy aislada de todo(menos de ti). Me encuentro en una habitación rellena de notas musicales y te hago un huequito aquí, a mi lado. No veo ni escucho nada que no quiera ver o escuchar. Sólo escucho la melodía que ahora suena y dibujo en mi mente las letras de la canción según el reproductor las va pronunciando.
Porque, aún ahora, sigue siendo imposible no pensar en ti, aunque no sea sábado.
Porque me encanta pensar la suerte que tuve porque te cruzaste en mi camino.
Porque imagino que me curas con tus dedos y me llevas a tu lado.
Porque esto es cada vez más grande. Porque esto no se para.
Entonces vuelvo a darme cuenta, ERES TÚ
El amor es quedarte boba. No saber que hacer, hacia donde moverte...
Es querer leer sobre amor
Es investigar y descubrir canciones que están escritas para ti
Es sentarte frente a la ventana mirando la luna(que ella también puede ver)y soñarte junto a ella durante horas...
Es no querer dormir por si no sueñas con ella
Es no querer comer sin sus besos
Es llorar sin estar triste, ni alegre: llorar de amor
Es no saber expresar el tamaño de lo que sientes
Es sentirte sin aire, no poder respirar (y)
Es recuperarte con su beso y sonreir
Es no saber distinguir si es de día o de noche
Es dividir el día en dos: las horas que hablas con ella y las que no
Es vivir en un mundo paralelo. Un mundo para dos
Es viajar a mil lugares sin moverte de la cama
Es un beso cálido en el Polo Norte
Es un beso helado en el mar
Es un color que pocos consiguen ver
Es todo lo que uno busca
Es una historia...
Es nuestra historia.
Somos nosotras.
Había escrito un post lleno de deseos para 2009, como el tuyo. Había circos y viajes en avión, chocolate con naranja y amaneceres en un coche.
Pero creo que, en realidad, es mucho más fácil: quiero más.
Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio